Surgimiento del líder

Publicado en el diario “El Nacional” de Caracas. Lunes 9 de mayo de 2011

 

La historia está plagada de episodios en los que, de forma súbita e inesperada, surge un líder, que del ostracismo o de ocupar posiciones secundarias, pasa a ejercer funciones de relevancia y alta influencia.

Uno de esos casos fue el de Giacomo Della Chiesa, un taciturno pero inteligente obispo, que a principios del siglo XX se perfilaba como un influyente y prometedor miembro de la Curia romana, bajo la tutela del influyente cardenal Rampolla, secretario de Estado del papa León XIII. A la muerte de este último en 1903 lo sucedió Pio X, pontífice que no dudó en revertir las progresistas ideas y prácticas de su predecesor, quien había intentado construir un puente entre la iglesia y los novedosos desarrollos científicos y políticos de la época. El papado de Pio X, por el contrario, se caracterizó por el rechazo al modernismo y por el retorno al fundamentalismo y a la intolerancia de cualquier manifestación progresista, dentro y fuera de la iglesia.  El brazo ejecutor de esa política retrógrada fue el cardenal español Rafael Merry del Val, quien como secretario de Estado del Vaticano desde 1903 desató una verdadera persecución contra los promotores del modernismo católico, o contra quienes recayera alguna sospecha de inclinación progresista. Para ello se valió de la colaboración de monseñor Umberto Benigni, quien presidía la Soladitium Pianum, o Asociación de Pio, una organización destinada a identificar y señalar a religiosos que predicaran o defendieran ideas modernistas, con el fin de neutralizarlos, apartándolos de cualquier posición de influencia dentro de la jerarquía de la iglesia.

Una de las víctimas de esa persecución fue Della Chiesa, quien por orden de Merry del Val tuvo que abandonar el Vaticano, siendo nombrado obispo de Bolonia, donde pasó largos años de práctico ostracismo. A pesar de ser esa una posición que correspondía a un cardenal, Della Chiesa tuvo que esperar largos años para llegar a purpurado, se dice que debido la reiterada oposición de Merry del Val, no siendo sino hasta mayo de 1914 cuando, en el último consistorio presidido por Pio X, Della Chiesa obtuvo el capelo.

Tres meses más tarde, tras la muerte de Pio X, el nuevo cardenal fue elegido papa, tomando el nombre de Benedicto XV. Sus conocidas cualidades diplomáticas, políticas y progresistas, por demás importantes en aquellos álgidos momentos en que se iniciaba la I Guerra Mundial, influyeron grandemente en su elección. No tardó Della Chiesa en corresponder el trato a Merry del Val, quien no sólo fue removido de su posición como secretario de Estado, sino que tuvo que abandonar el Vaticano al encomendársele la dirección de una abadía, perdiendo así el gran poder que había ejercido. Entonces dijo el nuevo pontífice: “nosotros perdonamos pero no olvidamos”.

Otro ejemplo de surgimiento súbito de liderazgo fue el de Hugo Chávez en la campaña presidencial de 1998. Cuando se lanzó como candidato en los primeros meses de ese año muy poca gente pensaba que tenía algún chance de ganar, abundando incluso las expresiones de burla y desmérito por esa candidatura, que era tildada de bufa, sin contenido y sin oportunidad alguna. Las cosas cambiaron en poco tiempo, ya que faltando pocos meses para la elección se había transformado en el candidato con mayor chance de ganar, tomándose entonces muy en serio su candidatura y los planteamientos que hacía el aspirante.

Debido a estos ejemplos, y a otros tantos que nos enseña la historia, estoy convencido de que la reiterada preocupación de muchos opositores al gobierno del presidente Chávez, en el sentido de que no existe el líder que se le pueda enfrentar y que pueda ganar la elección de 2012, no tiene mayor fundamento. Siempre he dicho que los líderes aparecen en el momento en que deben aparecer, posicionándose sólidamente para alcanzar los objetivos que persiguen. Por ello creo que eso será lo que veremos en el futuro inmediato.

 

Imagen: nrc.nl