PDVSA y el millardo de $

Publicado en el diario “El Universal” de Caracas. Sábado 6 de marzo de 2004

 

Recientemente, se han planteado algunos mecanismos a través de los cuales el Ejecutivo puede obtener el famoso millardito de dólares que exige el presidente Chávez para financiar proyectos agrícolas, sin que los mismos provengan de las reservas internacionales del BCV. Se ha propuesto que esas divisas, o las que adicionalmente se requieran, sean aportadas por PDVSA. Ésta, en vez de vendérselas al BCV, como manda la ley y la normativa vigente, los depositaría en un fondo especial manejado por el Ejecutivo, quien, a su vez, los utilizaría para el financiamiento de aquellos proyectos.

Para el BCV un mecanismo como el propuesto no implicaría una mayor alteración, ya que esos dólares le serían vendidos de todas formas, no por PDVSA sino por el Ejecutivo, quien necesitaría bolívares, no dólares, para cubrir sus necesidades locales de pago. De esta forma las divisas adquiridas por el instituto emisor pasarían a engrosar las reservas internacionales, y el dinero base creado por el BCV en contrapartida sería entregado al Fisco Nacional.

Entonces, ¿quién corre con los costos? PDVSA, sin duda alguna, ya que esa empresa seguirá pagándole al Estado todos los tributos y dividendos establecidos en el presupuesto, o que determine adicionalmente el Ejecutivo, pero dejará de percibir el contravalor en bolívares de aquel millardo de dólares que depositó en el fondo especial, en vez de vendérselo al BCV. En otras palabras, las cargas fiscales de PDVSA y sus compromisos locales de pago tendrán que seguir siendo cubiertos con menores ingresos.

Mientras los precios de exportación se mantengan elevados, como en la actualidad, la carga parece no ser muy pesada, pero cuando éstos bajen la situación se hará crítica.  Las cargas adicionales que se le están imponiendo a la empresa estatal para subvencionar proyectos sociales y de otra índole, minarán las posibilidades de financiamiento de proyectos petroleros fundamentales, y esto, a su vez, se traducirá en limitaciones a la capacidad de producción y de desarrollo general de nuestra principal industria.

Si bien a PDVSA le toca jugar un papel importante en materia social, su participación no puede ser llevada a unos niveles que afecten severamente sus planes fundamentales de desarrollo. De ser este el caso, los costos nacionales que ello acarrearía, entre ellos los sociales, superarían con creces los beneficios que se podrían obtener.

 

Imagen: hidrocarburosbolivia.com