De nuevo, las utilidades cambiarias

Publicado en el diario “El Universal” de Caracas. Sábado 9 de agosto de 2003

 

En septiembre de 2002 escribí en esta columna por qué creo que el uso de las utilidades cambiarias realizadas del banco central (BCV) para financiar gasto público es inconveniente, particularmente cuando esas utilidades se abultan artificialmente a través de la aplicación de mecanismos contables, tales como el FIFO (First In First Out), o sea, primero en entrar primero en salir. Según éste, el dólar que hoy vende BCV es el que compró tiempo atrás a un precio menor, generándole esto una utilidad.  Si por el contrario, se usara el método LIFO (último en entrar primero en salir), esta utilidad desaparecería o se minimizaría, ya que el dólar que hoy se vende es el que se compró más recientemente a un precio igual o muy similar al de venta; en este último caso sólo se realizarían utilidades cambiarias si el banco central vende más dólares que los que compra, vendiendo así divisas que adquirió tiempo atrás a un menor precio que el de venta.  Esto habría sido particularmente cierto en el primer semestre de 2003, cuando el BCV compró más dólares que los que vendió, y su venta desde que se suspendieron las operaciones cambiarias en enero se hizo al tipo de cambio fijo de Bs/$ 1600.

Sin embargo, al analizar los últimos estados financieros de ese organismo, recientemente publicados, nos encontramos con unas utilidades realizadas por fluctuaciones cambiarias en los primeros seis meses de este año de Bs. 2,6 billones, gran parte de las cuales serán transferidas al Fisco Nacional para financiar gasto público deficitario.  Pero, ¿de dónde salen esos abultados resultados? Según la Superintendencia de Bancos, organismo adscrito al Ministerio de Finanzas que supervisa al BCV, las utilidades realizadas por este concepto estaban siendo subestimadas debido a la incorrecta aplicación del método FIFO, error que fue corregido precisamente en el primer semestre de 2003.

Peligrosa práctica en la que se está incurriendo al hacer que el BCV financie gasto público deficitario con dinero sin respaldo, como el creado a través de utilidades cambiarias ficticias generadas por la aplicación de subterfugios contables.  No olvidemos que una de las causas principales de los virulentos procesos inflacionarios que en décadas pasadas sufrieron muchos países latinoamericanos, fue el financiamiento de déficit fiscales recurrentes y crecientes con dinero inorgánico creado por sus bancos centrales.

 

Imagen: elimpulso.com