Previsiones para el 2005

Publicado en el diario “El Universal” de Caracas. Sábado 8 de enero de 2005

 

Muchos analistas prevén que los precios internacionales de los hidrocarburos, de no seguir aumentando, se estabilizarán en niveles elevados en el 2005, mencionándose con frecuencia un posible precio promedio ligeramente superior a los $ 40 por barril para algunos crudos marcadores. De darse esta previsión, es probable que el precio promedio de exportación venezolano se ubique en niveles algo mayores a los $ 32, lo cual generaría unos resultados muy favorables de las transacciones externas corrientes, pudiendo producirse un superávit comercial en la balanza de pagos superior a los 22 millardos de dólares.

En un escenario como este, la actividad económica interna mostraría una expansión importante, aunque no de la intensidad de la del 2004, año en el que el efecto rebote contribuyó grandemente a generar un crecimiento desproporcionado. El principal factor locomotor de ese dinamismo sería el gasto público, el cual podría continuar creciendo a un ritmo muy elevado, debido principalmente a los altos ingresos petroleros, así como a las mayores recaudaciones internas y al creciente endeudamiento gubernamental. La expansión fiscal, a su vez, contribuiría a generar sólidos incrementos de la oferta monetaria real e incentivos al consumo privado, lo cual estimularía la producción, pero también presionaría los precios al alza.

Eso explica por qué en Venezuela seguiremos sufriendo una alta inflación cercana al 20%, que no es mucho mayor debido a los masivos subsidios que otorga el gobierno, bien sea a través de la venta de productos a precios artificialmente bajos, o a través del subido cambiario, al mantener un tipo de cambio oficial sobrevaluado al que se venden importantes cantidades de divisas.

Es fácil inferir que aquel alto y creciente gasto público, así como las masivas subvenciones que se otorgan, dependen en buena medida de los altos ingresos petroleros. Por ello decimos que las previsiones optimistas para este año se basan en unos supuestos favorables de ese negocio energético; pero todos sabemos lo volátil que es esa actividad.

Parece que no aprendemos que lo prudente es ahorrar buena parte de los ingresos adicionales que percibimos en los años de altos precios, para así amortiguar los efectos nocivos que se generan cuando éstos se debilitan. De no hacerlo, repetiremos los ciclos de bonazas seguidas de profundas crisis que tanto daño y pobreza causaron en el pasado.

 

Imagen: notihoy.com