El Síndrome del Deterioro Económico y la Bíusqueda del Cambio

Kelly, Janet y Palma, Pedro A. (2007) El Síndrome del Deterioro Económico y la Búsqueda del Cambio. En McCoy, Jannifer y Myers, David (Coordinadores) Del Pacto de Punto Fijo al Chavismo. Caracas: Libros de El Nacional. Capítulo 10. 2007. Pp.223-254. Versión revisada y ampliada del capítulo incluidom ne el libro «The Unraveling of Representative Democracy in Venezuela».

           

            Desde fines de la década de los setenta la economía venezolana comenzó a mostrar un comportamiento errático después de muchos años de estabilidad y alto crecimiento. Los gobiernos que se fueron sucediendo aplicaron distintos enfoques para resolver los graves problemas que el sistema económico difundía al núcleo de la sociedad. Sus fracasos contribuyeron a generar un descontento que minó la confianza y generó muchas teorías que competían entre sí por explicar qué se había hecho mal. Para el fin del milenio, la mayoría de los habitantes pensaba que toda su riqueza se había reducido a nada. ¿Cómo llegó a suceder esto? ¿Podría la “revolución” de Chávez encontrar cómo salir del laberinto?

            Para dar respuesta a estas preguntas es necesario comprender la interacción entre los eventos económicos que caracterizaron el período democrático desde 1958, y los criterios económicos que le sirvieron de guía a quienes formularon las políticas. La campaña “antineoliberal” y el resultante triunfo político de Hugo Chávez en 1998 parece reflejar —una vez más— la gran preferencia que tiene la mayoría de los venezolanos por dejar que el Estado tome la iniciativa, así como su desconfianza respecto a al papel que pueden jugar las fuerzas del mercado en el proceso de desarrollo.

            Esto no implicaba ninguna garantía de que el país hubiese encontrado el camino. No es lo mismo desear conseguir una ruta innovadora a la prosperidad, que conseguirla, particularmente en un entorno de cambios políticos y sociales radicales que inevitablemente provocarían mucha resistencia e incertidumbre. La expectativa popular de lograr rápidamente un cambio profundo presionó al gobierno a buscar soluciones “fáciles”, haciendo promesas que serían muy difíciles de cumplir sin arriesgar la solvencia del Estado.  La búsqueda de un cambio después de años de deterioro se topó con el mismo dilema que deben afrontar los reformistas en todas partes. El estancamiento y la crisis eran problemas institucionales profundamente arraigados que exigían una transformación radical; no obstante, un cambio de ese tipo es inherentemente desestabilizador, y genera tal resistencia e incertidumbre que socava los mismos objetivos que el gobierno desea lograr. El reto del futuro será romper con el síndrome del fracaso, y restaurar la confianza del ciudadano en que el gobierno sí puede promover prosperidad, al tiempo que se reduce la pobreza y se amplían las posibilidades de toda la población.