Efectos de la devaluación

Publicado en el diario “El Universal” de Caracas. Sábado 21 de febrero de 2004

 

El reciente ajuste del tipo de cambio controlado a Bs/$ 1.920 implicó, sin duda alguna, una devaluación del bolívar oficial, es decir del bolívar que se utiliza para adquirir dólares provistos por el BCV.  Este cambio era esperado, no sólo por que ya había sido anunciado por el propio ministro de Finanzas, sino por que el mismo implicó una corrección parcial a una distorsión cambiaria que se fue acumulando durante el último año.  En efecto, al haberse fijado el tipo de cambio oficial a Bs/$ 1.600 durante un período en el que la inflación a nivel de mayorista de productos nacionales se ubicó en un 46%, muy superior a la experimentada por los países de donde importamos, el bolívar oficial se sobrevaluó ostensiblemente, haciéndose inevitable una corrección por la vía de una devaluación, que incluso pudo ser mayor que la que se produjo.  Esto, claro está, generará aumentos de precios de aquellos productos que se importan con dólares controlados, pero ese no será el principal elemento generador de inflación en los meses por venir.

Lo que realmente elevará los precios es el alza permanente del tipo de cambio libre.  En efecto, el disparatado encarecimiento del dólar en el mercado paralelo, en buena medida debido a la rigidez del control cambiario, ha generado fuertes subidas en los precios, pues los productores e importadores establecen éstos en base a los costes de reposición esperados que ellos tendrán que afrontar para continuar operando en los meses subsiguientes.  Siendo los dólares libres los únicos a los que la gran mayoría de ellos tiene acceso, es la evolución esperada del tipo de cambio paralelo la que ellos utilizarán para estimar sus costes de reposición  y, por lo tanto, para fijar sus precios.

En los dos controles de cambios anteriores se obvió una alta correlación en la evolución de los tipos de cambio controlado y libre, subiendo fuertemente el segundo cada vez que el primero se ajustaba.  Ese hecho, combinado con la convicción de que la rigidez del control cambiario continuará, lleva a muchos a concluir que el tipo de cambio libre seguirá su dislocado ascenso en el futuro previsible, ejerciendo esto fuertes presiones inflacionarias.

Desgraciadamente, pagaremos un alto precio por la terquedad de no aprender de los desatinos del pasado, pues estamos cometiendo los mismos errores que tanta depauperación y empobrecimiento causaron en años recientes.

 

Imagen: lapatilla.com