Decisión crucial

Publicado en el diario “El Nacional” de Caracas. Lunes 24 de septiembre de 2012

 

En menos de dos semanas los venezolanos tenemos que tomar una decisión crucial: seguir por el camino equivocado que hemos estado recorriendo durante más de trece años, o darle al país la oportunidad de enrumbarse por una senda de progreso y desarrollo.

No me cabe duda de que la reelección del presidente Chávez significaría la ratificación y profundización de un sistema de gobierno caduco que ha fracasado en todos los países donde se ha implementado, y que en nuestro caso específico se ha caracterizado por un populismo exacerbado, habiéndose dilapidado una cuantiosísima renta petrolera, sin que ello se haya traducido en una mejora cierta y sustentable de la calidad de vida de los venezolanos.  Se jactan los voceros del gobierno de haber hecho una inversión social de quinientos millardos de dólares durante la presente administración, pero no dan respuesta a la lógica pregunta sobre cuál ha sido el retorno de esa supuesta descomunal inversión. ¿Dónde están los hospitales de primer mundo en los que se le pueda ofrecer un sistema de salud de calidad a nuestra población? ¿Disponemos de un sistema educativo de vanguardia que esté formando el recurso humano que se requiere para el logro de un desarrollo sustentable? ¿Disfrutan los venezolanos de unos servicios públicos óptimos? ¿Ha mejorado la calidad de las viviendas donde habitan los más desposeídos? ¿Viven los venezolanos en ambientes más seguros y salubres?  Obviamente, éstas y muchas otras preguntas acerca de la eficiencia del gasto social realizado no tienen respuestas satisfactorias, ya que buena parte de esas erogaciones se han concentrado en programas sociales que son simples dádivas, que si bien mitigan las penurias de los que las reciben y le dan popularidad al gobernante, no contribuyen a resolver el problema de la pobreza de forma efectiva y permanente.

La implementación del tan mentado socialismo del siglo XXI, que nos promete profundizar el Presidente, de ser reelegido, se ha traducido en una verdadera calamidad para el país. Además de haberse afectado severamente la capacidad de producción petrolera y reducirse la eficiencia de nuestra principal industria, se ha desmantelado el aparato productivo privado, y se ha reducido sistemáticamente la producción de productos agrícolas y manufacturados a través de controles absurdos, y de expropiaciones ilegales de fundos y empresas, que se basan en justificaciones falaces, tales como la recuperación de tierras por parte de la Nación, o la penalización por especular o desabastecer el mercado interno.  Esto, además de desincentivar la inversión, reducir las fuentes de trabajo permanente y bien remunerado, y aumentar la dependencia de las importaciones para abastecer el mercado interno, ha contribuido notablemente a generar una altísima inflación, que seguiremos padeciendo, incluso con mayor intensidad, de continuar la implementación de las absurdas políticas públicas de este gobierno.

Como si lo anterior fuera poco, la reelección de Chávez significaría, endeudamiento creciente, corrupción desbordada, mayor discriminación, inseguridad ciudadana, anarquía en el manejo de la cosa pública, ausencia de independencia de los poderes públicos, violación sistemática de los derechos de los ciudadanos, e inexistencia de un Estado de Derecho.

¡Basta ya de tantos desmanes y despropósitos! Los venezolanos merecemos algo mejor, pero esa mejoría no vendrá por sí sola. Tenemos que buscarla y luchar para lograrla, y el primer paso que tenemos que dar es cambiar a este gobierno. De allí la importancia de que todos los que queremos enrumbar al país por un sendero mejor votemos el próximo 7 de octubre. Sólo así podremos tener la esperanza de comenzar a construir la Venezuela que deseamos para nuestros hijos, la Venezuela posible, en la que existan verdaderas oportunidades de superación económica y social para todos, sin distingo.

 

Imagen: questiondigital.com