Controles y desabastecimiento

Publicado en el diario «El Universal» de Caracas. Sábado 21 de enero de 2006

 

Recientemente se han producido problemas de desabastecimiento de algunos productos a nivel de detal. Ello ha generado reacciones de las autoridades, quienes han retenido altos volúmenes de mercancía que se mantenía almacenada, arguyendo acaparamiento y especulación, y anunciando que esas mercaderías se venderán en locales populares, como Mercal, a precios regulados.

La causa de esos problemas es la fijación de precios controlados a nivel de detallista que están divorciados de los costos de producción y de distribución. El caso del café es un fiel ejemplo de lo que afirmo. Recientemente el gobierno aprobó un ajuste al precio del café verde, ubicándolo en Bs 288.000 el quintal, es decir, Bs 6.260 el kilo.  Simultáneamente, fijó un precio para el café molido a nivel de consumidor de Bs 7.400 por kilo, el cual ni siquiera cubría los costos de la materia prima más la torrefacción.  En otras palabras, se pretendía obligar la venta del producto a un precio que no cubría parte de los costos de manufactura, de almacenamiento, de distribución y de comercialización del producto, forzando a los distintos miembros de la cadena de suministro a incurrir en fuertes pérdidas.  Obviamente, el café desapareció de los anaqueles, almacenándose a la espera de un ajuste racional en su precio final.

Eso, además de provocar las acusaciones de acaparamiento y especulación y las acciones de incautación ya mencionadas, llevó a altos voceros del gobierno a amenazar a los industriales con la expropiación si se seguían negando a vender el producto al precio regulado. Finalmente, imperó la sensatez, ajustándose el precio a niveles más realistas, solventándose así el problema.

Incluso, en el supuesto negado de que la materia prima con la que se fabricó el producto final almacenado e incautado hubiese sido adquirida a un precio muy inferior al actual, la decisión de no vender el producto al precio final regulado habría sido justificada, ya que el costo de reponer aquella materia prima para seguir produciendo sería substancialmente mayor.

Situaciones similares se están presentando, o pudieran presentarse,  en otros productos básicos, como la harina precocida de maíz, el azúcar y la leche en polvo, a los cuales se les han fijado precios regulados exiguos que, de no revisarse, llevarán inevitablemente al desabastecimiento; y no hay que olvidar que el producto más caro es el que no se consigue.

 

Imagen: mercal.gob.ve